No cabe duda que estamos viviendo días excepcionales, la vida ha dado un cambio tan drástico que apenas creemos poder asimilar lo que está pasando en la Tierra. Todo ha quedado en espera, los niños están en casa y pareciera que muchos padres se han visto obligados a tomar un receso del trabajo, solo que los temores aumentan a medida que oímos más información sobre el avance del nuevo coronavirus (COVID-19).

Pese al temor y la ansiedad ¿podemos ver un lado positivo en esta crisis?

Creo que este cambio de vida repentino por el temor de ser infectado por el coronavirus dejará a su paso muchos cambios positivos en nuestras vidas y la sociedad en general: dejará más familias unidas, padres más responsables e hijos más obedientes y amorosos.

Igualmente, al estar una familia constantemente unida, al pasar más tiempo juntos y compartir múltiples actividades, es posible que hayan desacuerdos, que se enojen y se vuelvan a contentar. Si esto ocurre en un hogar con personas emocionalmente maduras, aún los conflictos pueden conllevar a una mejor comprensión los unos con los otros, lo que finalmente produce tener lazos más fuertes de amor y comprensión.

Creo que el temor de que un ser querido pueda morir nos hace más sensibles a cuidar de esa persona y es lo que he estado notando en todo esto, muchos tienen el miedo de ser contagiados o que un ser querido pueda morir.

A medida que todo se está cerrando, incluyendo los cines, parques y otros lugares de distracción, las familias están buscando alternativas para entretener a los niños y adolescentes. Los jóvenes desobedientes que no le querían hacer caso a los padres, hoy limpian sus cuartos y sacan la basura para mantener sus casas más limpias por temor al contagio.

Muchos jóvenes que se creían invencibles y llenaban las playas de Carolina del Norte en el llamado receso de primavera, donde hay borracheras, excesos y muertes, fueron ordenados abandonar regresar a sus casas.

En estos tiempos de crisis necesitamos sacar lo mejor de nosotros. En mi vecindario personas se están uniendo para tocarle las puertas a los vecinos y preguntar, de lejitos, si alguien ahí tiene necesidad de comida o algún mandado. Cuando voy al supermercado u otra tienda destaco la amabilidad de quienes sirven y los que compran. En muchos lugares es como si tuviéramos viviendo realmente una película de amor al prójimo, Necesitamos de más personas que puedan dar su ejemplo e inspiren a otros lugares.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, un joven líder con mucha sabiduría que ha cambiado a su país drásticamente para bien dijo: Les pido a los empresarios a dar de su dinero y no tener miedo, les dijo que todo el dinero que acumulan ellos, no lo van a poder usar ni siquiera si vivieran dos vidas.

Eso me parece extraordinario y sencillo, el mismo Jesús dice en su palabra que no nos preocupemos por lo que vamos a vestir o comer pues si Dios cuida de los pájaros, los lirios del campo y los animales, como no va a cuidar de nosotros, que somos la máxima creación de sus manos.

Finalmente, oro constantemente por las familias afectadas con este virus y ruego que Dios que les dé la paz, la provisión y la consolación que ellos necesitan, pero también le doy gracias por la unidad que en medio de esta crisis se está desarrollando en todo el mundo.

Yo te pido que tú también busques la manera de activar esa persona bondadosa, amorosa no exigente, comprensiva, tolerante, que comunica con ternura y amabilidad, que provee, defiende y cuida, la cual vive dentro de ti y que por el apuro y estar siempre ocupado se había quedado dormida en tu interior, para que ahora despierte e inspire a otros.

Para las últimas informaciones locales y en español sobre el coronavirus en Carolina del Norte, visite a La Noticia.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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