Esther estaba por terminar su turno en el restaurante donde trabajaba como camarera, cuando el dueño se acercó para decirle que ese sería el último día que el lugar estaría abierto al público.

La pandemia de coronavirus hizo insostenible que el restaurante de comida italiana permaneciera abierto, por lo que la mujer latina quedó desempleada.

Sin muchas opciones y con el pago de la renta de su apartamento próximo a llegar, no encontró otro remedio que buscar a una vieja amiga.

Cecilia respondió a su mensaje y le recomendó convertirse en sexoservidora.

Esther, de 28 años, ya había tenido una experiencia similar cuando a sus 19 años murió su padre.

En ese entonces, trabajó como mesera en un bar de Asheville, en donde si los clientes se lo proponían, podía tener intimidad con ellos.

Al cabo de unos años, optó por buscar un empleo alejado de la prostitución, pero el brote de coronavirus la orilló a volver a ese mundo.

“No es como que uno disfrute esa vida pero es ganar buen dinero”, dice Esther a La Noticia.

Su verdadero nombre lo reserva para proteger su identidad y a su familia.

“Tuve que volver a acostumbrarme a los clientes”, comparte.

Facebook: grupos con brujería y sexo
(Imagen: Facebook)

Encontró clientes en grupos de Facebook

Y es que al no poder interactuar con los hombres en los bares, como hacía la primera vez que decidió vender su cuerpo, tuvo que explorar nuevas alternativas.

“Mi amiga fue la que me dijo que ahora era más fácil por internet”, asegura.

Fue así que un buen día se tomó un par de fotografías sin mostrar el rostro y abrió una cuenta falsa de Facebook.

Se unió al grupo CLASIFICADOS LATINOS EN CHARLOTTE y se decidió a ofrecer sus servicios sexuales.

“Doy servicios de sexo a domicilio y en moteles”, dice en entrevista.

“El precio es de 3 horas por 170 dólares; 4 horas 200 y toda la noche 360 dólares”, explica.

“Solo tiene que reservarme y darme la dirección donde ir a darte mi servicios”, señala.

Sacan provecho

El grupo de Facebook está enfocado para que latinos ofrezcan sus servicios profesionales o productos en venta a la comunidad de Charlotte.

Pero a menudo se pueden ver mensajes como el de Esther.

Entre anuncios de comida, herramienta, servicio de cable y hasta de dentistas, se puede conseguir sexo a pesar de las restricciones de la red social.

“Queremos que las personas usen Facebook para expresarse y compartir contenido que les resulte importante, pero sin poner en peligro la seguridad y el bienestar de otros ni la integridad de nuestra comunidad”, se puede leer en el aviso de privacidad.

″Por lo tanto, aceptas no participar en las conductas que se describen a continuación (ni ayudar o apoyar a otros a que lo hagan): Que sean ilegales, engañosos, discriminatorios o fraudulentos”, describe la red social.

“Que infrinjan o vulneren los derechos de otras personas, incluidos los derechos de propiedad intelectual”, se añade.

No controlamos ni dirigimos lo que las personas u otros hacen o dicen, ni somos responsables por sus acciones o conductas (dentro o fuera de internet)”, se insiste en las políticas de Facebook.

“Ni por el contenido que comparten, incluido contenido ofensivo, inapropiado, obsceno, ilegal o cuestionable”, se deslinda.

“Podemos eliminar o restringir el acceso a contenido que infrinja estas disposiciones”, advierte Facebook.

Pero Esther así como otras personas que a diario infringen estas normas, jamás han tenido mayor problema.

“Solo una vez me bloquearon esa cuenta como 30 días, pero hice una diferente y ya”, explica.

Es un delito en Carolina del Norte

Según las leyes de Carolina del Norte, cualquier persona que solicite a otra para el propósito de la prostitución es culpable de un delito.

Está tipificado como menor de Clase 1 por un primer delito y un delito grave de Clase H por una segunda o subsiguiente infracción.

En tanto, la promoción de prostitución encuentra a una persona culpable de este delito si promueve la prostitución o si obtiene ganancias de la prostitución.

Se trata de un delito mayor de clase F y delito mayor de clase E si el acusado tiene una condena previa por este delito.

Pero no solo la prostitución es un problema para los grupos para latinos en Charlotte.

Incluso se ofrecen servicios de brujería para realizar “amarres” amorosos y otros hechizos.

“Con el permiso del administrador ofrezco mis servicios: trabajos de dominación”, dice una publicación del grupo realizada por una mujer.

“Trabajos con candelas para regresarlo a tu lado con el mismo amor”, asegura.

“No importa cuánto tengas alejado de tu pareja, lo destruyo con el amante, no tendrá ojos ni amor para nadie más que para ti”, afirma.

La Noticia intentó ponerse en contacto con el administrador del grupo para saber los estándares seguidos para permitir o denegar publicaciones, pero no obtuvo respuesta.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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