Una razón por la cual las personas se encuentran en medio del fracaso es el orgullo. No hay nada malo en tener confianza en sí mismo. De hecho, una persona que confía en sí misma es suficientemente inteligente como para reconocer que no lo sabe todo, que no puede hacerlo todo y que necesita la ayuda de Dios para poder ser exitoso.

Aceptar los errores cometidos y aprender de otros no es una señal de debilidad, sino de fortaleza.

Es difícil relacionarse con un orgulloso. A nadie le gusta estar con un sabelotodo. ¡Y creo que ni a él mismo le gusta! A mayor grado de orgullo, más difícil se hace relacionarse con ese tipo de persona.

Problemas del orgullo

El orgullo hiere a los demás de las siguientes maneras:

  • Actúa como si fueras superior, denigrando a los demás.
  • Es incapaz de admitir errores, frustrando a los demás.
  • No puede escuchar a los demás, distanciándose de ellos.

¿Por qué somos muy orgullosos?

El orgullo tiene su raíz en la visión distorsionada que se tiene de uno mismo. Las personas que tienen baja autoestima compensan sus acciones actuando orgullosamente. Esto sólo sirve para distanciarse de los demás, especialmente de aquellos que le aman.

Una de las cosas que aconsejo a los padres es que deben admitir sus errores con los hijos. Contrario a la creencia popular, admitir un error cometido contra su hijo le da más fortaleza y refuerza la confianza de ellos. El hecho de nunca admitir un error lo hace más débil.

El apóstol Pablo estaba en lo correcto cuando escribió las siguientes palabras en el libro de Romanos 12:16 Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo!.

Un líder orgulloso es difícil de seguir

Los líderes efectivos tienen la habilidad de reconocer que no lo saben todo y que la gente que los rodea pueden fortalecer las deficiencias de ellos. Por otro lado el orgullo desalienta a los seguidores y provoca el descontento entre ellos.

Admitir sus errores hace que su liderazgo sea más fuerte. Nunca dejes que vean tu humedad es un buen lema para un desodorante, pero no para un líder. Un gran líder una vez dijo: Sin liderazgo sabio, la nación se hunde; la seguridad está en tener muchos consejeros (Proverbios 11:14).

Conociendo nuestras limitaciones

Soy un fanático de los deportes. Sigo a los Cowboys, a los Yankees de Nueva York y a casi cualquier equipo de fútbol soccer. Una de las preguntas claves que se hace cualquier jugador es: ¿Cuándo me debo retirar? Muchas veces hemos visto como excelentes jugadores que por orgullo no toman esa decisión están sentados en las bancas o terminan siendo liberados por sus equipos. La razón es su orgullo. Es muy difícil admitir que ya no puedes jugar al mismo nivel que antes. Siempre habrá uno más joven, más rápido y mejor que tú.

Las nubes del orgullo distorsionan la percepción de usted mismo, por lo tanto, es importante rodearse de personas sabias, que se preocupen por nosotros, que crean en nosotros y que nos mantengan los pies sobre la tierra, en lugar de rodearse de personas que le digan sí puedes aunque todos saben que no.

La Biblia es muy clara cuando habla del orgullo. El orgullo es el profeta del fracaso, el precedente de la destrucción. El orgullo termina en humillación, mientras que la humildad trae honra, Proverbios 29:23.

 

Roger Hernández

Consejero familiar y motivacional, autor de 14 libros sobre la familia. Para preguntas o comentarios escriba a: rhvidaministries@gmail.com

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