La Asociación Estadounidense de Psicología define la disciplina como el entrenamiento diseñado para lograr hábitos deseados de pensamiento y comportamiento. Usualmente este término se vincula a la conducta de los niños. Por otra parte, define al castigo como un evento o circunstancia, física o psicológica, que es impuesta como penalidad ante un hecho no permitido o deseado.

Pareciera que estos términos se utilizan como sinónimos. Cuando los padres buscan disciplinar a sus hijos, el castigo suele ser método recurrente. Generalmente, esto ocurre en cuando el niño hace un berrinche, replica lo dicho por los padres o no cumple con las normas de conducta establecidas. Sin embargo, los discípulos de una disciplina, están bajo la dirección de un maestro o un experto, usualmente de forma libre.

La disciplina, efectivamente empleada, procura el desarrollo de habilidades para que el niño pueda controlar su comportamiento y la cimentación de un pensamiento critico para diferenciar lo correcto de lo incorrecto. Básicamente, el objetivo de la disciplina es que los niños aprendan a discriminar entre comportamientos negativos y positivos. Así mismo busca que los niños actúen de forma voluntaria, y no por miedo a recibir un castigo.

Por otra parte, el castigo, pareciera ser menos efectivo. Estudios demuestran que cuando las personas son coaccionadas a hacer algo, se sienten menos responsables de sus acciones. Obligar constantemente a los niños a cesar una conducta indeseada a través de castigos físicos o verbales trae consecuencias negativas en su desarrollo. Así mismo, representan mecanismos estériles para modificar de forma significativa la conducta.

Ésta puede parar momentáneamente, debido al dolor o humillación sentida por el castigo recibido, no porque se ha entendido que es incorrecto. En este sentido, los niños que son frecuentemente castigados buscarán formas de engañar a sus padres para llevar a cabo acciones inadecuadas, sobre todo cuando no están siendo observados. Además, el castigo enseña que la violencia, física o verbal, es una mecanismo aceptable para resolver los problemas.

A continuación se presentan algunos consejos para aplicar la disciplina efectiva con niños:

• El tiempo fuera:
Alan E. Kazdin, profesor de psicología de la Universidad de Yale y director del Yale Parenting Center, recomienda el uso del tiempo fuera. Éste consiste en apartar al niño de la situación que ha causado el mal comportamiento. Lo anterior se hace con el fin de alejarlo de los elementos que refuercen su conducta incorrecta. El tiempo fuera permite aislar al niño, o simplemente ignorar su comportamiento. Su duración debe ser corta, un par de minutos es suficiente.

• La suspensión temporal de privilegios:
Kazdin, también invita a suprimir alguna actividad o el uso de algún objeto por un periodo corto de tiempo. Por ejemplo, el niño no podrá salir a jugar al parque si no recoge sus juguetes.

• Las consecuencias:
A veces resulta necesario que los niños experimenten las consecuencias de sus actos para que se responsabilicen por estos. Para que esto funcione, los padres deben invitar al niño a reflexionar sobre las posibles consecuencias de su comportamiento. De esa manera comprenderá que tiene opciones y que la decisión que tome es su responsabilidad. Así mismo, es necesario que los padres respeten la medida tomada por el niño, siempre y cuando no atente contra su integridad. Es necesario que ese momento de reflexión tenga lugar, para evitar una lucha de poder en la que el niño argumente que no sabia lo que estaba haciendo. También, es necesario que los padres se mantengan firmes pero en calma.

Existen dos tipos de consecuencias, las naturales y las lógicas. Las naturales corresponden al funcionamiento natural del ambiente. Por ejemplo, si el niño no se abriga, sentirá frio. Las lógicas son determinadas de forma arbitraria por los padres. Como su nombre lo dice, deben guardar relación con el comportamiento para que la estrategia sea efectiva, si el niño no come la cena, en consecuencia no tendrá postre.

A medida que se emplean con regularidad métodos disciplinarios, se torna más fácil la modificación de la conducta de los niños. Esto se debe a que aprenden a asumir la responsabilidad de sus comportamientos. Se recomienda que los padres sean firmes y consistentes, pero de una manera amistosa. Acompañar a los niños a valorar los buenos comportamientos es responsabilidad de los adultos. Recuerde ser modelo de autodisciplina y buen comportamiento, puesto los niños también aprenden a través del modelaje.

Para más información consulte: American Psychological Association

Adriana Silveira

Licenciada Summa Cum Laude en educación preescolar con 6 años de experiencia como maestra y psicopedagoga. Egresada de Artes Culinarias con 3 años de experiencia como sous-chef y una especialización...

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