El Romare Bearden Park se ilumina con los primeros rayos del sol y miles de autos comienzan a transitar por las calles para dar vida a un nuevo día en la calmada Charlotte. Guadalajara, Filadelfia San Sebastián y Los Ángeles. Ninguna de esas ciudades le había transmitido esa paz que invade a Pablo Sisniega cada vez que suspira los tranquilos aires de Queen City, donde encontró esa inspiración que creyó perdida.

Pablo era apenas un niño cuando Oswaldo Sánchez sació la sed de victoria de las Chivas de Guadalajara en el ya lejano 2006, cuando ante Toluca, el Rebaño Sagrado conquistó su –hasta entonces– decimoprimer título en la Liga MX, gracias a la inspiración del portero y capitán del equipo tras la muerte de su padre unos meses atrás.

Precisamente en la llamada Perla de Occidente en el Oeste de México, a unas 1,974 millas (3,178 kilómetros) de Charlotte, Sisniega dio sus primeros pasos en el fútbol. Allí presenció un sinfín de entrenamientos en las instalaciones de Chivas, en Verde Valle, de Oswaldo Sánchez, y ahí mismo hizo del otrora sucesor de ‘San Oswaldo’ en la portería rojiblanca, Luis Michel, uno de sus mejores amigos.

“Yo de chiquito admiré mucho a Oswaldo Sánchez, Luis Michel e Iker Casillas”, dice Sisniega en entrevista con La Noticia. ”Fueron mis tres grandes referencias en la portería. Con Luis tengo una muy buena relación, es un amigo, eso siempre ayuda. Cuando iba a debutar me ayudó a manejar los nervios. Estando en Chivas siempre veía a Oswaldo en el estadio Jalisco”.

De sangre atleta

Oriundo de la Ciudad de México el 7 de julio de 1995, el espigado guardameta de 1.93 metros de altura, nació justo unos meses después de que su padre, Ivar Sisniega, asumiera como Ministro de Deportes de México bajo el gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo (1994 a 2000). Pentatleta Olímpico en los Juegos de 1980, 1984 y 1988, Ivar también fungió como presidente ejecutivo del Club Guadalajara entre 2002 y 2006, época en que se cimentaron las bases de aquel título de Chivas conquistado en La Bombonera de Toluca.

Y así, de su mano, fue como Pablo comenzó su andar el balompié.

“(Ivar le enseñó) tener paciencia, sabe que es una posición difícil. Prepararme, para que cuando llegue el momento, aprovecharlo al máximo y no dejarlo ahí. Seguir con la motivación”, remembra Pablo. “Son etapas diferentes de formación, pero Chivas me dio una muy buena base con los entrenadores de porteros, luego estuve tres años en Filadelfia, que seguí creciendo”.

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Y es que en julio de 2009, al ver que las oportunidades se reducían en el Guadalajara, Pablo migró al FC Delco Academy de Filadelfia, en busca de continuar su crecimiento. Para luego seguir la luz de la esperanza en las inferiores de la Real Sociedad de España.

“En España me pude desarrollar mucho como portero. Luego las temporadas en LAFC me ayudaron a mejorar, fue mi primera experiencia en primera división. Son diferentes etapas que me ayudan a ser lo que soy hoy”, describe. “Pero debo mejorar el juego con el pie, si logro pulir algunos detalles me ayudará a poder afianzarme”.

¿MLS o Liga MX?

En el fútbol mexicano estuvo de los 8 a los 14 años, pero, aun así, ha sido testigo de las diferencias formativas entre los dos países divididos por la cadencia del Río Bravo.

“La veía (Liga MX) mucho, pero mis años más formativos fueron en España. El fútbol mexicano siempre se ha dicho que está por encima de la MLS, pero creo que cada vez más el nivel se está emparejando mucho. El nivel es muy parejo, la MLS es una liga que está creciendo muchísimo”, advierte.

De hecho, además de haber vivido sus primeros minutos como profesional, la MLS le regaló una nueva ilusión al convertirse recientemente en el primer guardameta fichado por el Charlotte FC en su historia. Y es en Carolina del Norte donde pretende, de una vez por todas, dar el salto que lo eleve a su máximo nivel.

“Ha sido una experiencia nueva, ser el primer portero que ficharon en su día. Ha sido una experiencia única y especial para mí. El primer partido con 75,000 personas en nuestro estadio fue muy importante. El apoyo de toda la ciudad, ver el ambiente que se generó estuvo muy padre. Ha sido una experiencia bonita venir aquí, obviamente nos estamos adaptando a muchas cosas, no es fácil el primer año. Es un equipo completamente nuevo, entonces es difícil para la gente que viene llegando. Yo creo que lo estamos haciendo bien, y partido a partido vamos mejorando”, asegura.

Se hace camino en Charlotte

Sisniega aún no ve la suya, pues la figura del croata Kristijan Kahlina acapara los reflectores, por lo que el mexicano ha tenido que aprender bajo su sombra, a la espera de hacerse un hueco en las rotaciones de Miguel Ángel Ramírez, entrenador español del Mint.

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“Ahorita empezó la temporada muy bien Kahlina, la verdad ha sido una de las estrellas del equipo. Está jugando a un nivel muy alto, ahorita es difícil. Me toca esperar, me pongo metas individuales, semanales, para seguir enfocado para que cuando me llegue el momento estar listo”, reconoce. “Veo su manera de trabajar, es un profesional. Lo que más me gusta de su juego es el juego por los pies, su confianza en sí mismo, tiene un gran juego de pies. Le ayuda mucho al equipo y al sistema de Miguel”.

Carolina del Norte está cerca de tener 1,000,000 de latinos con 997,000 residentes —según el último censo—, lo que representa cerca de un 10 % de la población total del estado. Pablo Sisniega es uno de ellos y en cada juego siente esa cercanía con sus raíces cada vez que voltea a las tribunas del Bank of America Stadium.

“Es un honor tener esa conexión con los aficionados. Mucha de esta gente es latina, que está fuera de su casa. Es bonito poder conectar con la gente, tener esa conexión con los aficionados latinos. Hubo un entrenamiento en pretemporada que fue a puertas abiertas, sentimos que vinieron muchísimas personas a apoyarnos. Fue bonito ver la conexión que tenemos con la ciudad. Esa conexión que se está creando es muy bonita”, finaliza.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...