Un par de días después de que la estrella de los Charlotte Hornets, Miles Bridges, pagara una fianza para estar en libertad tras ser acusado por delitos graves de violencia doméstica, fue su esposa quien hizo público los maltratos que sufrió por parte del jugador de la NBA.

Por medio de un largo mensaje escrito en su cuenta de Intagram, la esposa de Bridges, Mychelle Johnson, narró la terrible situación que vive y que la llevaron al hospital durante la noche del pasado martes en Los Ángeles.

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“Odio haber llegado a esto, pero ya no puedo callarme. Permití que alguien destruyera mi hogar, abusara de mí de todas las formas posibles y traumatizara a nuestros hijos de por vida. No tengo nada que demostrarle al mundo, pero no permitiré que nadie que pueda hacer algo tan horrible no tenga remordimientos y pinte una imagen de algo que no es”, señaló Johnson.

“No permitiré que las personas a su alrededor continúen silenciándome y mintiendo para proteger a esta persona. No es ético, es inmoral, es realmente enfermo. Me duele el corazón porque siempre he tenido esperanza, y tanto amor y por más aterrador que sea para mí, es hora de que me defienda. Ya no me callaré”, añadió la víctima en el mensaje, el cual es acompañado por un par de fotografías donde se observa el maltrato físico.

“Una fractura de nariz, muñeca, tímpano desgarrado, músculos desgarrados en mi cuello por estar asfixiado hasta que me fui a dormir y una severa concusión”, fue el daño que le hizo Bridges.

Cabe destacar que cuando la policía llegó al lugar, el jugador de los Hornets ya se había ido y fue hasta el día siguiente que se entregó a las autoridades para pagar una fianza y enfrentar el proceso en libertad.

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Bridges es una figura de la NBA y la franquicia de Charlotte manifestó que espera retenerlo con un contrato a largo plazo. Inmediatamente las críticas por las acciones de Miles se hicieron sentir en redes sociales.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...