Jayson Tatum tenía 11 años cuando regresó de la escuela y encontró un papel color rosa pegado a la puerta de la casa que con tanto esfuerzo había adquirido su madre, quien no paraba de llorar. Se trataba de un aviso de desalojo hipotecario, mismo que los hizo tener que mudarse y dormir en la misma cama por algún tiempo.

Tatum sabía desde muy pequeño que quería ser jugador de baloncesto, pero cuando miró a su madre sumergida en el llanto aquella tarde, su determinación se volvió inquebrantable, tanto, que ni siquiera titubeó cuando su maestra de primaria soltó una carcajada al contarle su sueño de convertirse en una estrella de la NBA.

El nacido en St. Louis, Missouri, hizo de sus hábitos el antídoto para lograrlo. Todas las mañanas, asomaba la cabeza a la habitación de su madre a las 5:30 a. m. y susurraba “me voy, mamá. Te amo". Lo hacía para irse directo al gimnasio y poder tomar un entrenamiento de 90 minutos antes de clases, una rigurosa disciplina que lo catapultó, primero, a merecer en un lugar en la Universidad de Duke, Carolina del Norte, y luego, ser elegido en la tercera posición global del Draft 2017 por Boston Celtics.

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Una década más joven que Tatum, Stephen Curry vivió una contrastante historia, al crecer cobijado por el calor de una familia acomodada en un barrio próspero en las afueras de Charlotte gracias al dinero obtenido por su padre, Dell Curry, durante sus años como basquetbolista profesional. A Steph nunca le faltó nada, aunque —quizás— sí un poco de la incertidumbre que llevó a Tatum a exigirse al máximo, toda vez que Curry no pudo acudir a una escuela tan prestigiosa como a la que sí tuvo acceso Jayson gracias a esa hambre de triunfo mostrada desde temprana edad.

No obstante, sus asombrosas actuaciones en Davidson le valieron a Steph Curry ser la séptima selección del Draft de los Warriors en 2009. Aquella lotería tuvo otros dos hijos de exjugadores de la NBA elegidos al igual que él: Gerald Henderson en el número 12 y Austin Daye en el 15 global, ninguno de ellos con el éxito que ha cosechado Curry.

Tatum y Curry: ¿agua y aceite?

Curry, de 34 años, es 9 años, 11 meses, y 16 días mayor que Tatum, de 24. El de Golden State lo ha ganado todo con tres títulos de la NBA y dos premios MVP de temporada regular, mientras que el de Boston, apenas disputará sus primeras Finales teniendo enfrente a quiene estudió a unas 140 millas de distancia.

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Pero no se trata de un par de desconocidos, por más que el destino parece estar empecinado en mantenerlos en polos opuestos. Ambos se han visto las caras en la NBA en un total de 10 ocasiones, con marca favorable para el de los Celtics de 7-3, en gran medida, gracias a haber sacado provecho del periodo en que los Warriors fueron un hospital y poco o nada podían competir en la liga.

Otra coincidencia con Carolina del Norte en las Finales será Grant Williams de los Celtics, quien estudió el high school en Providence Day, en Charlotte. Y para darle un sabor latino al platillo principal de estas Finales, serán dos latinos los que estén presentes en esta serie al mejor de 7 juegos por el trofeo Larry O’Brien: el mexicoestadounidense Juan Toscano Anderson de los Warriors y Al Horford de los Celtics, oriundo de República Dominicana.

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Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...