Se oyen gritos despavoridos de una mujer que viene corriendo mientras carga a un niño de cinco años en sus brazos. Detrás de ella vienen soldados, de repente, en la carrera el niño se le desliza de los brazos y cae de una manera tan fuerte al piso que se le rompen sus dos piernitas y queda lisiado para siempre.

Mefi-boset, se llamaba el niño que su nodriza cargaba entre sus brazos, su padre era Jonatan y su abuelo uno de los hombres más poderosos del reino de Israel: el Rey Saul. Todos ellos en ese momento habían muerto en una guerra, y Mefi-boset era el siguiente blanco de sus enemigos, por eso se llevó al niño.

Así fue cómo el nieto de una familia real terminó viviendo y creciendo en un arrabal llamado Lo-Debar, ahí vivía quizás arrastrándose por el piso de tierra de su casita, tal vez solo con los vagos recuerdos de sus primeros años en el palacio.

Los años pasaron, la miseria, la escasez y una vida con discapacidad, esa fue la vida de Mefi-boset.

Nunca dejó de ser príncipe

Un día inesperado, alguien tocó a la puerta, eran soldados del rey David. Mefi-boset, se aterrorizó, y pensó que era el último día de su vida, preguntó qué pasaba, y ellos le dijeron, “el Rey te mandó a llamar”.

Al llegar y ver al rey, cayó a sus pies y exclamó, “¡Señor para que me mandaste a traer, si solo soy un perro muerto!” David lo mandó a levantar y le dijo, tu padre era mi mejor amigo en nuestra juventud, él me protegió como un hermano y alguien me dijo que tú eres su hijo, y yo quiero hacer algo por ti.

Continuó David diciendo: “De hoy en adelante, vas a vivir en el palacio, serás como uno de mis hijos, vas a comer todos los días en mi mesa.

Mefi-boset se echó a llorar, aquel día su vida cambió de un pobre y depresivo lisiado, a ser el hijo del rey.

¿Cómo salir de la inseguridad?

Me pongo a pensar, que muchas personas hoy, caminan como Mefi-boset, porque alguien, tal vez no físicamente, los dejó caer en su niñez.

Quizás los malos tratos de sus padres o alguien que los abusó psicológica o sexualmente en su infancia, tal vez alguna tragedia como la muerte de un ser querido, un divorcio, todo eso hace que las personas entren en un estado de autoestima bajo y crean que la vida ya no tiene nada más para ellos, que ahí se acaba su destino.

Hoy quiero darte una buena noticia, y decirte que hay alguien que te manda a llamar, el cual te quiere sacar de tu triste pasado o presente, quiere darte una vida que tenga propósito, y que tenga futuro, ese que te busca es el Rey de Reyes, y su nombre es Jesús.

El Rey te mandó a llamar

Él no es un mito ni un pensamiento, Él es el que te ama con amor eterno, dio su vida por ti en la cruz, y hoy te dice que te acerques y vengas a comer a su mesa. Aun cuando todo parece perdido, no es así, Jesús dice en su palabra vengan a mi todos los que están cansados y cargados que yo les daré descanso.

Te invito que hagas una oración y le pidas a Dios que te saque de ese mundo de oscuridad, de depresión continua, que quite esos pensamientos de inseguridad y que hoy te tomes de la mano de Cristo y veas hacia el futuro, y te des cuenta de que hay mucho más que no has descubierto por vivir.

Ya no vivas en Lodebar pensando que esto es todo lo que me ofrece la vida. ¡Ven, sal de ahí, el Rey Jesús hoy te manda a llamar!

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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