La mayoría de veces cuando las personas que van ha tener un nuevo heredero, la familia se llenan de gozo, alegría y expectación, lo que es natural, no es para menos el acontecimiento de una nueva vida al mundo. Sin embargo el nacimiento de un niño o niña conlleva muchos cambios en la familia a los cuales tenemos que estar preparados.

Cuando la madre sale embarazada y está en una relación saludable, donde el bebé se está esperando y donde los hermanos también están en espera, el nacimiento de la nueva criatura viene a ser un acontecimiento como ninguno otro en la familia, y como todo en la vida, con la llegada de ese niño o esa niña las cosas comienzan a cambiar.

Una de las situaciones que cambian a la llegada del bebé es que si antes no habían niños en la casa entonces la atención se repartía entre los esposos, podían sentarse juntos a ver una película, un juego de fútbol o cualquier otra cosa y nadie los interrumpía. Al llegar el bebé esto va cambiar por completo, pues ahora se necesita poner toda la atención en la personita más vulnerable de la familia.

Al momento del nacimiento, un bebé requiere por lo menos unas 18 horas de atención. Cuando están recién nacidos, ellos están tratando de adaptarse al mundo exterior y los padres están tratando de adaptarse a él o ella. Esto puede provocar cansancio extremo a los padres especialmente en la mamá, quien puede desarrollar estrés. Sin embargo los doctores recomiendan que especialmente las madres tomen un tiempo de descanso, y cada vez que el bebé duerma ellas también duerman para así retomar fuerzas para las próximas horas.

El tiempo de adaptación para un bebé en su nuevo hogar puede tomar de 4 a 6 meses, por esa razón los padres deben de alguna manera darles el tiempo necesario para ello.

Cuando viene un nuevo bebé la reacción propia de la familia y los amigos es de ir a ver al recién nacido y llevar algún regalito o simplemente ir a conocerle. Debido a que los padres están pasando por este tiempo de adaptación, es recomendable que las visitas se hagan por lo menos dos semanas después que nazca el bebé, y si se tiene que ir antes, que se limite la visita a por lo menos 20 minutos, especialmente si la madre está dando de lactar al bebé.

Las llamadas por teléfono tienen también que estar controladas por la persona que esté al lado de la madre ayudando para su pronta recuperación.

A las abuelas, hermanas o amigas que están ayudando a la nueva mamá se les recomienda que no ahoguen a la madre con todos los remedios caseros y todas las costumbres del ayer, de cómo se crían a los niños o qué se les debe de dar de comer, ya que los tiempos cambian y lo que ayer era bueno, hoy se ve que ya no puede funcionar. Recuerde que antes nos ponían pañales que eran telas cortadas y esto ocasionaba que la mamá estuviera lavando todo el día. Las mamás hoy sólo va a la tienda, compran los llamados pampers, el bebé los usa y a la basura.

Les recomiendo a todos ustedes que están por tener un bebé que lo disfruten, descansen cuando puedan y enamórense tanto del recién nacido que ninguna de las tareas que conllevan criarlo sea una causa de desanimo.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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