Un estudio publicado en Clinical Infectious Diseases estima que el COVID-19 estaba ya en Estados Unidos durante diciembre de 2019 y se presentó de forma desproporcionada en afroamericanos y latinos.

El estudio examinó muestras sanguíneas pertenecientes a 24,079 participantes del programa de investigación All Of Us de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), diseñado para recopilar data médica de la población desde 2018.

Las muestras fueron recogidas entre el 2 de enero de 2020 y el 18 de marzo del mismo año entre participantes de los 50 estados del país.

Luego de analizarlos, los investigadores descubrieron 9 personas con anticuerpos al SARS-CoV-2, el virus que produce el COVID-19.

«Suponiendo que los individuos (…) estaban infectados en
al menos 2 semanas antes de la recolección de muestras biológicas, nuestros hallazgos sugieren que el virus puede haber estado presente en Illinois a partir del 24 de diciembre de 2019″,

detalla el estudio.

La investigación también señala que había casos en Wisconsin y Massachusetts durante enero, mientras que en Pennsylvania había infectados durante los primeros días de febrero. De este modo, cambiarían los estados que fueron señalados como los primeros focos de contagio.

Inequidades raciales y étnicas

De acuerdo con los hallazgos, 5 de los contagiados con COVID-19 eran afroamericanos; 2 eran latinos y los otros 2, blancos.

Aunque solo 24 % de los 24,079 participantes de la investigación eran afroamericanos, los hallazgos arrojaron que el 55 % de los casos eran de esta raza, lo que muestra un contagio desproporcionado entre afroamericanos.

Lo mismo ocurre con los latinos del estudio, quienes representaban 17 % de los participantes, pero resultaron conformar el 22 % de los contagios.

En total, 7 de los contagiados pertenecen a minorías raciales o étnicas, lo que fortalece la hipótesis de que la enfermedad se presentó de forma inequitativa en la población aún en su estado más remoto.

«Aunque los números son limitados, estos hallazgos refuerzan las hipótesis científicas del impacto de los factores sociales en la circulación viral, incluyendo discriminación estructural contra grupos minoritarios raciales y étnicos»,

detallan los autores.

Los investigadores del estudio pertenecen en su mayoría a los NIH, pero también hay coautores adscritos a centros médicos, universidades y uno de ellos trabaja en los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, el estudio aclara que sus hallazgos no reflejan la posición de los CDC.

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José Cordero

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad de Los Andes, Venezuela. Periodista de La Noticia. jcordero@lanoticia.com

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