Se calcula que más de un tercio de la población de niños en edad escolar padecen de dificultades para dormir afectando esto negativamente sus conductas y rendimiento escolar. Existen numerosos motivos que puedan causar problemas de conciliar el sueño en los niños que puedan requerir de consulta profesional médica o de un psicólogo.

Si el problema para dormir está relacionado con la dificultad de conseguir de que el niño se calme, vaya a la cama y permanezca en ella, o si no duerme lo suficiente, el niño puede padecer de problemas de comportamiento de sueño.

La hora de dormir

Es muy importante tener una rutina en la casa antes de acostarse y adherirse a ella. Si el niño duerme en horarios diferentes y con distintas rutinas, esto no colaborará con su rutina de dormir. Sin embargo, seguir una rutina diariamente ayudará al que el niño se prepare mental y emocionalmente.

Tener una rutina y ser consistente con ella hará que el niño vaya más fácilmente a la cama si se duerme aproximadamente a la misma hora todas las noches.

Una rutina de dormir

Entre 30 a 60 minutos antes de dormir, conviene comenzar a bajar el nivel de actividades, apagar el televisor o los juegos electrónicos y reducir las luces de la casa.

Algunas familias optan por hacer de este momento el tiempo para el baño que puede tener un efecto relajador. También es importante chequear el volumen de voz empleado por todos, cuando más se eleva la voz, más activos pueden tornarse los niños. Puede hacer de este un momento placentero y relajante ayudando al niño a calmarse y a bajar su nivel de actividad, pero sea consistente en no ceder tiempo extra en actividades que no tienen nada que ver con la rutina de ir a dormir.

Se puede utilizar un aviso, por ejemplo diciendo, en 5 minutos apagaremos la televisión y vamos a prepararnos para descansar, así el niño se preparará mentalmente para lo que viene que puede ser la ducha, ponerse el pijamas, cepillarse los dientes, un cuento, una oración, y un beso de buenas noches.

Esta transición a dormir puede llevar de media a una hora dependiendo de las actividades incluidas en la rutina. Tenga paciencia en esta transición, pero este atento de que el niño no quiera ganar tiempo haciendo otras cosas o extendiéndose innecesariamente en su rutina. Lo más probable es que si es consistente, el niño gradualmente irá haciendo los pasos más diligentemente.

Graciela Aires Rust

Psicoterapeuta bilingüe y Consultora Multicultural, MS, LPC, CRC, YT, IWLC. Asesora Certificada de Rehabilitación, Maestra e Instructora de Reiki, Instructora Certificada de Yoga, Coach de Vida. Fundadora...

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