Cuidar la salud dental es un compromiso que se debe inculcar a los niños desde pequeños. Más allá de los beneficios estéticos, se evitan enfermedades generadas por falta de una higiene adecuada.

Prevención es la norma

La mayoría de los trastornos de salud bucodental son prevenibles en gran medida, Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta aseveración nos recuerda que desde temprana edad debemos inculcar hábitos de higiene que mantendrán la salud bucal.

Primeros pasos

Desde bebés se debe cuidar las encías de los infantes usando un paño húmedo para limpiar los restos de leche. Aunque no lo parezca allí se depositan bacterias que adelantan futuros problemas dentales.

A partir de la salida del primer diente es hora de empezar el cepillado, breve y con pasta dental sin flúor. El cepillo debe ser acorde con la dentición inicial y se irá cambiando conforme a la edad de los niños.

Cepillado inicial

A partir de los 2 años (cuando se completa la salida de los dientes de leche) los niños ya son capaces de cepillarse con la guía y supervisión de los padres. Lo ideal es hacer el proceso dos veces al día. El dentífrico debe contener flúor puesto que las caries pueden comenzar a aparecer. El tiempo para el cepillado debe ser un momento divertido que incluya juegos, participación de hermanos, padres o cualquier elemento creativo que facilite la tarea.

Las técnicas se aprenden

No será sino a partir de los 8 años aproximadamente cuando los niños tendrán habilidad para cepillarse solos. Es por esto que en la etapa previa se trabaje en un aprendizaje correcto y regular. Una de las técnicas más usadas es repetir el cepillado corrigiendo los errores que se hayan notado.

Los movimientos que aseguran una limpieza adecuada también forman parte de esa educación que debemos dar en casa. Incluso el hilo dental es conveniente empezar a implementarlo apenas los niños tienen dientes uno al lado del otro.

Alimentos que se deben postergar

La salud bucal requiere que los niños posterguen el consumo de dulces y golosinas, ya que el azúcar deteriora el esmalte de los dientes y crea un canal hacia las caries. La solución es aprovechar las primeras edades para el consumo de frutas y vegetales que aportan beneficios a la dentición.

Conociendo al odontólogo

Una de las cosas más temerosas para los jóvenes y ni hablar para los adultos es un chequeo odontológico. La solución más efectiva es hacer que desde pequeños estas citas sean parte de una rutina. A los 12 meses debe haber un primer contacto con el dentista y la recurrencia dependerá de sus recomendaciones.

Un poco de educación

Los niños son como esponjas. Aprenden lo que se les enseña. Por pequeños que sean se les debe hablar acerca de las caries y cómo el cepillado es una manera de prevenirla. Palabras más complicadas como la gingivitis serán parte de las enseñanzas de la salud bucal en los adolescentes.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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