Quizás usted ha dicho esto: no me alcanza el tiempo para nada, y si bien hay circunstancias en la vida, obligaciones y compromisos que en muchos casos son ineludibles, lo cierto es que todos tenemos las mismas 24 horas en el día. ¿Por qué parece que algunas personas logran completar varias tareas a la vez, y otras no pueden concretar tareas que parecieran simples?

Para los expertos en administración del tiempo, el primer paso para manejar mejor su horario es establecer prioridades. Para ello pregúntese: ¿En qué usa la mayor parte de su tiempo?
Si a las 24 horas que todos tenemos, le restamos las 8 horas de trabajo y las 8 de sueño, nos quedan 8 horas libres, sin incluir los fines de semana. ¿Cómo usamos ese tiempo libre?

La Oficina de Estadísticas Laborales publicó a finales de junio una encuesta sobre el uso del tiempo en Estados Unidos. El americano promedio pasa en alrededor de 5 horas al día en actividades recreativas de lunes a viernes. La principal actividad recreativa es ver televisión, diariamente las personas pasan en promedio 2 horas y 46 minutos frente al televisor.

Según el estudio, los latinos mayores de 15 años de edad usan en promedio 4 horas y media al día en actividades recreativas. A la semana los latinos usan cerca de 32 horas en estas actividades.

Si usted dice que su prioridad es la familia, o los estudios, o su desarrollo personal, o su crecimiento espiritual. ¿Cuánto tiempo en realidad les dedica diariamente? ¿En realidad son prioridades?

Una vez que tenga claras sus prioridades, el siguiente paso es retomar el control de nuestro horario. Según la experta en administración del tiempo, Laura Vanderkam, autora de varios libros sobre el tema, entre ellos Qué hace la gente exitosa antes del desayuno, cuando una persona dice no tengo tiempo para alguna actividad, en realidad lo que está diciendo es esa actividad no es una prioridad para mi.

Vanderkam agregara que en lugar de decir no tengo tiempo para hacer algo
, con toda honestidad deberíamos decir “en realidad no quiero hacerlo ahora”, la autora agrega: Al usar este cambio en el lenguaje podemos comprender mejor que en realidad el tiempo es una decisión.

El siguiente paso es la planificación de sus tareas, aún las recreativas. El escritor Rory Vaden, quien además es cofundador de Southwestern Consulting, asegura que existen varios multiplicadores del tiempo, para uno de ellos se propone la siguiente fórmula: Puede multiplicar su tiempo dándose el permiso emocional para dedicar hoy tiempo a las cosas que le darán más tiempo mañana.

Finalmente debemos adaptar el tiempo a nuestra realidad. Cada persona y familia puedan tener diferentes situaciones, circunstancias, y horarios que consumen su tiempo de manera diferente. La idea es buscar la forma de combinar actividades con nuestras prioridades. Por ejemplo, si por su horario de trabajo no puede disfrutar de la cena con la familia, quizás se puedan hacer cambios en la planificación de las mañanas para convertir a los desayunos en momentos familiares. Si pasa más de una hora al día viajando en su vehículo, en lugar de oír música escuche un audiolibro, o aprenda otro idioma. Una salida al parque con la familia se puede convertir en un momento de ejercicio físico si juega vigorosamente con sus hijos.

El tiempo es un recurso muy valioso, en palabras de Jim Rohn, autor de la novela Los 12 pilares, el tiempo es más valioso que el dinero. Puedes obtener más dinero, pero no puedes obtener más tiempo.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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