En Perú, prematuramente, bajó al descanso nuestra amada colega y amiga Romy Machicao.

De alma cosmopolita, de sonrisa franca, de ojos melancólicos, de espíritu valiente, deja un temprano vacío en las vidas de quienes tuvimos el privilegio de conocerla.

Hizo de Charlotte su hogar, del periodismo su bastión, de La Noticia Newspaper su trinchera. Como reportera defendió a la comunidad latina, a la cual dedicó su vocación. Como profesional esgrimió en el papel los retratos de las vivencias de nuestra gente, así como sus logros y aspiraciones. Como comunicadora social en más de una ocasión confrontó a las autoridades locales que pregonaban políticas represivas en contra de los inmigrantes.

Su pasión fue el arte y la cultura. Ese romance intelectual entre la estética y la palabra escrita la convirtió en la editora de la sección Primera Fila de La Noticia por muchos años. Esas páginas en nuestro medio por siempre llevarán la fragancia de su inquebrantable compromiso de difundir el trabajo de artistas locales. Romy fue una pionera en la promoción especializada de las diferentes expresiones estéticas de la comunidad de Charlotte.

Pese a que dejó formalmente La Noticia en el año 2013 para concentrarse en la recuperación de su salud, siempre sintió el irresistible impulso de su vocación como escritora y periódicamente nos envió colaboraciones sobre eventos artísticos locales. La última historia escrita por Romy que se imprimió en las páginas de La Noticia fue publicada el 13 de abril de este año, era una reseña de la ópera Pagliacci, que se presentaba en la ciudad de Charlotte en aquel momento.

Orgullosa de su herencia, fue embajadora infatigable de las maravillas que tiene Perú. Su corazón estaba teñido del estandarte bicolor de sus raíces y de los recovecos milenarios de su natal Cuzco. Nunca desperdició una oportunidad para hablar a otros de sus tradiciones, de su historia, y de su amada tierra que ahora la cobija.

Su alma sensible irradió alegría a quienes la rodearon, pero eligió confrontar sus vicisitudes en el discreto silencio de su cautela. Se irguió como guerrera sigilosa cuando inició una cruenta batalla contra el cáncer hace ya seis años. Salió airosa en sus primeras luchas, pero su enemigo habría de librar una dispar guerra, que se llevó el brillo de sus ojos de obsidiana, pero que deja vívido el recuerdo de su iluminada voz en nuestra memoria.

Alphonse de Lamartine dijo: “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd”, hoy son cientos de corazones a lo largo de todo el continente americano los que sienten su partida.

Nuestros pensamientos y nuestras oraciones van para su familia, especialmente para sus padres y para su hermano Luis.

Adiós a la periodista, adiós a la colega, adiós a la compañera, adiós a la amiga. Adiós Romy, fue un honor compartir imperecederos momentos contigo.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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3 Comments

  1. Esta virtuosa periodista era una de mis favoritas, lo bueno no dura por mucho tiempo que el Todopoderoso le de consuelo a sus seres queridos.

  2. Periodista de cuerpo y alma. Tuve la inmensa fortuna de conocerte Romy. Tú siempre emetiste una luz especial que no se ve con los ojos, solo se ve con el corazón. Mi más sentido pésame a Luis, familia y a todos los que la hemos conocido y nos ha dejado huella en el corazón.

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