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Queridos lectores, sabemos que las estaciones del año nos muestran en qué época estamos viviendo. Así como las estaciones del año marcan el tiempo, de esa manera creo que los seres humanos también pasamos por etapas o temporadas que marcan nuestras vidas.

Una mañana me desperté con mucho dolor en mi cuerpo, mi cuarto estaba oscuro pues me gusta dormir en la oscuridad para sentirme un poco relajada. El día anterior había llovido y se sentía un ambiente frío, un tanto melancólico.

Con no muchos deseos de enfrentar el día, me levanté y abrí la puerta que da al dormitorio donde hay una ventana, al abrirla noté que el baño estaba iluminado, el sol brillaba esplendoroso, inmediatamente abrí mis cortinas para ver hacia el firmamento. Qué sorpresa un bello y soleado día se desplegaba ante mis ojos.

Me dirigí a la puerta que da hacia la parte de enfrente de la casa, cuando la abrí, me di cuenta que la lluvia de los días anteriores habían regado el pasto, el cual se había secado con el frío del invierno, vi que una nueva capa de pasto aparecía sobre la seca. Escuché a los pájaros cantar y otros revolotear en la cumbre de los árboles.

Salí de mi casa y a mi paso vi que las flores comenzaban a brotar en los campos, los cuales, al igual que el pasto de mi casa, se habían quedado totalmente sin vida por el invierno. Entonces pensé ¡qué maravilloso, la primavera ha llegado! ¡Todo ha vuelto a la vida después del invierno!

No sentí más dolor, ni melancolía, solo una sensación de nueva vida que la sentí dentro de mis huesos y mi corazón. Esta experiencia me llevó a pensar sobre las etapas de la vida por donde todo ser humano que está consiente del aquí y ahora va a pasar.

Tanto usted como yo pasaremos por diferentes experiencias, pérdidas, decepciones, tristezas y alegrías, que marcarán el resto de nuestra vida y como una puerta que da vueltas y vueltas, todos, tanto grandes como pequeños, ricos o pobres, blancos o negros, intelectuales o analfabetos pasaremos por las estaciones de esta vida. Sin embargo Dios en su infinita misericordia nos ha dado una fuerza que va más allá de las experiencias que vivimos, nos enseña a sobrevivir, a esperar y a aceptar el momento.

En los días obscuros y tristes, es importante saber que también los días de primavera de la vida llegarán, días llenos de luz, de alegría, contentamiento, llenos de esperanza y expectación. Estos días serán aún mucho mejores si Dios está en nuestra mente y nuestros corazones, ya que a El le daríamos toda la gloria, y gracias por todo lo bello que podamos vivir.

En este día no sé en qué estación de tu vida estés, tal vez estás en el invierno, o en la primavera, no importa cual sea, acuérdate de Dios y dale gracias por lo que estés pasando. De tu experiencia aprende, y compártela con los demás para que ellos también aprendan de ti.

Nunca creas que tú eres la única persona que está en una estación difícil de la vida, ya que la vida es igual para todos, días buenos y días malos siempre llegarán, pero si invitas la presencia de Dios en tu corazón todo entonces será mucho más llevadero que cuando te encuentras solo o sola, sin ninguna ayuda o protección de lo alto.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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