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No se deje engañar por las soluciones mágicas

Julio 12
18:38 2016

Muchos medios de comunicación en español en su desesperación por tener anunciantes, publican avisos de presuntos brujos, videntes o curanderos que prometen darle desde el amor de su vida y salud, hasta fama y fortuna.

¿Qué tan ético es promover esto? En cuestiones de creencias cada quien tiene derecho a tener fe en lo que mejor se ajuste a sus principios, lo que nunca estaremos de acuerdo es en que se explote la desesperación o falta de conocimiento de la gente, cosa que frecuentemente ocurre con este tipo de prácticas.

Vayamos por partes. ¿Dónde está ubicada la universidad de la adivinación o la escuela de la curandería? Evidentemente ninguna institución académica seria ofrece esto. Sin este aval realmente es imposible distinguir a un brujo “profesional” de un charlatán. He tenido la oportunidad de hablar con algunos de estos personajes y cuando se les pregunta cómo se convirtieron en “expertos” en estas prácticas, algunos responden que por inspiración divina (incluso se hacen hacer llamar cristianos, pese a que la Biblia expresamente condena estas actividades), otros porque de pronto un día, de la nada, descubrieron que tenían estos “poderes”, y también están quienes dan explicaciones estrambóticas plagadas de imaginación y delirio.

Me he topado con adivinos y videntes a quienes para poner a prueba sus talentos, les he pedido que vaticinen el próximo número ganador de la lotería. Si es un vidente verdadero no tendría problemas con una tarea tan simple como mirar un número de diez dígitos en el futuro cercano. Todos se han negado bajo el argumento de que no practican estas artes por dinero, sino como un “servicio” a la comunidad, sin embargo ellos mismo cobran a sus pacientes desde $300 en adelante por algún “tratamiento” sobrenatural. Estos personajes tienen un modus operandi muy parecido.

Primero le dicen a su nuevo cliente qué es lo que creen que está padeciendo, como un problema sentimental por ejemplo. Luego le dicen que la culpa de todos sus males no debe recaer en las malas decisiones que tomó la persona, sino en la influencia de algún “envidioso” que no quiere que sea feliz. Algunos ofrecen este primer “diagnóstico” a precio reducido o gratis, pero lo que viene luego traerá ganancias a los brujos. Después de la consulta normalmente estos personajes ofrecen a sus incautos clientes un “tratamiento” que consiste en algún té, incienso, amuleto, vela, libro o artilugio que se debe usar de cierta manera, de forma consecutiva por varias semanas. Estos materiales “mágicos” no son gratuitos. No son la vela, el té o el incienso que puede comprar por unos centavos en cualquier tienda, debido a que son “mágicos” pueden costar hasta cientos de dólares.

Cómo es lógico, muchas veces el “tratamiento” falla y cuando algún osado se atreve a reclamar esto al brujo, este responderá diciendo que la persona no usó adecuadamente el talismán o que le faltó fe o cualquier otra excusa. Algunos dirán ingenuamente que algún vidente le “adivinó” el problema que estaba pasando y que esto es evidencia de un poder sobrenatural. Múltiples estudios psicológicos han señalado que con algún entrenamiento básico, una persona puede deducir algunos aspectos de la personalidad de alguien solamente mirando su vestuario, sus actitudes, el tono de su voz, etc. esto no es un poder mágico, es simplemente observación aguda. Si tiene un problema sentimental o económico no evada sus propias responsabilidades escuchando a personajes que desean su dinero más que su felicidad, revise las decisiones que ha tomado en su vida, trate de enmendar errores y no caiga en la trampa de los engañadores.

Do not let yourself be fooled by magic solutions

Many Spanish-language media outlets, desperate to attract advertisers, publish ads of so-called fortune-tellers, psychics, and healers who promise to give you anything– from the love of your life to good health to fame and fortune. How ethical is it to promote this? When it comes to beliefs, everyone has the right to have faith in whatever best fits with his or her principles. What we will never condone is when people take advantage of others’ despair or lack of knowledge, which is a common occurrence with these types of practices.

Let’s go piece by piece. Where is the University of Fortune-Telling or the School of Witchdoctors located? Obviously no serious academic institutions offer this. Without this guarantee, it is truly impossible to distinguish a “professional” psychic from an impostor. I have had the chance to talk to some of these individuals and when they are asked how they became “experts,” some respond that it was through divine inspiration, even calling themselves Christians, although the Bible explicitly condemns these practices. Other say that one day out of nowhere they discovered they had these “powers.”

There are also those who give bizarre explanations riddled with imagination and delirium. I have met with psychics and fortune-tellers whom, in order to test their talents, I have asked to predict the next winning lottery numbers. If they were truly psychic, they would have no problem with the simple task of seeing a ten-digit number in the near future. All have refused on the grounds that they do not practice these talents for money, but as a “service” to the community.

Yet, they themselves charge their patients anywhere from $300 for some supernatural “treatments.” These types have a very similar modus operandi. They start by telling their new clients what difficulty that they believe they are experiencing, such as a problem in their love life. Then they tell them that the blame for all their problems should not fall on the bad decisions made by the person, but rather on the influence of some “jealous” person who does not want them to be happy.

Some offer this first “diagnosis” at no charge or at a discounted price, but what comes next profits these witchdoctors. After the initial consultation, they usually offer their unsuspecting customers a “treatment” consisting of some tea, incense, good luck charm, candle, book, or item to be used in a certain way consecutively for several weeks. These “magical” items are not free. They are not the same candle, tea, or incense that can be bought for a low price in any store; since they are “magical,” they can cost hundreds of dollars. Logically, many times the “treatment” fails. If someone is bold enough to question it, the psychic responds by saying that the client did not use the good luck charm correctly, or that he lacked faith, or some other excuse.

Some naively say that a psychic “guessed” the problem that he or she was having and that this is evidence of a supernatural power. However, many psychological studies have shown that with some basic training, a person can infer some aspects of another’s personality just by looking at someone’s clothes, attitude, tone of voice, etc. This is not a magical power; it is simply acute observation. If you have a romantic or financial problem, do not avoid your responsibilities by listening to people who want your money more than your happiness. Reflect on the decisions you have made in your life and try to rectify mistakes instead of falling into the trap of deceitful people.

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Diego Barahona A.

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