Edición No. 540 - 20 al 26 de agosto del 2008


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Un sueño truncado
Sem Moreno

La jornada de Felipe a Estados Unidos comenzó sin muchas opciones cuando su padre dijo a la familia entera: ¿O se van, o se quedan? Felipe tenía 9 años de edad.

En cuestión de días, la familia se decidió por el norte. Una vez en la frontera, la caminata de cinco horas a través del desierto, que parecía no tener fin, entumeció el cansancio a los forasteros, pero en este país encontraron descanso y alojamiento.

Rápidamente estos inmigrantes se adaptaron a sus nuevos alrededores, fácilmente conquistando cualquier barrera lingüística y cultural. El servicio comunitario de Felipe y sus logros académicos lo identifican como el estudiante que lucha por la excelencia. Ahora se sentía como un estudiante americano transformado, él también compartió y vivió el “sueño americano”. Por lo menos él así lo pensó.

Se cierran las puertas
Poco a poco Felipe se enajenó del resto de la clase. Primero experimentó el rechazo de no poder ingresar a la clase de educación de manejo. Aunque es un privilegio poseer una licencia de conducir, a él no le incomodó mucho. Pero pronto el mundo de Felipe se vendría cuesta abajo, al darse cuenta que todos sus esfuerzos terminaban en un callejón sin salida en su último año de secundaria.

Esta vez él no sería elegible para asistir a una institución educativa de nivel superior en su estado. Ni los padres de Felipe le explicaron que había entrado ilegalmente al país, tampoco la constitución de Estados Unidos aclaró su excepción al mencionar “nosotros la gente…”.

Afligido se apresuró a dialogar con su consejera, quien no pareció sorprendida, puesto que ella había lidiado con casos similares al de Felipe y le aconsejó aplicar principalmente a escuelas privadas. Afortunadamente, lo aceptaron en una institución privada de Carolina del Norte y se le ofreció una beca con gastos pagados. Después de cuatro años de noches desveladas y numerosas horas de estudio, Felipe ganó su licenciatura en historia en mayo de 2008.

Inicia la pesadilla
Inmediatamente después de la ceremonia de graduación, Felipe tomó el autobús a Nueva York, donde estudiaría un año más para obtener su maestría en educación. Inesperadamente, agentes de inmigración interceptaron el autobús poco antes de llegar a la estación.

Aunque los sueños y ambiciones de Felipe se han visto truncados, el joven espera paciente y optimista la decisión del juez, que determinará la dirección que tomará.

Al igual que Felipe, 1500 estudiantes talentosos se gradúan de escuelas secundarias en Carolina del Norte cada año. Estos inmigrantes se han integrado a la cultura americana y creen en los ideales americanos. Son reconocidos por su buen carácter moral y voluntad de trabajar e invertir en sus comunidades. Sin embargo, el futuro de esta generación de jóvenes es incierto, debido a la negativa del Sistema de Institutos Universitarios. Irónicamente, los individuos nativos piden a los inmigrantes aprender la lengua inglesa, pero sus acciones gritan otra cosa, al cerrar la puerta a la educación. Tengamos en cuenta que estos jóvenes pueden ayudar al crecimiento y mejoramiento del estado, pero primero necesitan ser educados. La educación nunca perjudicará a la sociedad, pero si la ignorancia.

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Voluntario ayuda a estudiantes latinos
Rosario Machicao

Durante sus dos últimos años en la escuela secundaria, Scott Gould colaboró para que muchos niños latinos comprendieran mejor algunas materias escolares y tuvieran ayuda para hacer sus tareas.

El formó parte de “Amigos de la Biblioteca”, grupo de estudiantes secundarios que ofrecen tutorías en la Biblioteca Pública de Independence Regional cada lunes y miércoles por hora y media.

“Fue una experiencia enriquecedora”, dijo Gould, que se graduó este año de Providence Day y que en pocas semanas viaja a Florida para estudiar Negocios y Español en la Universidad de Florida Central.

Días de aprendizaje mutuo
Su trayecto con este grupo de estudiantes voluntarios ha hecho que Gould conozca más de cerca la cultura latina y que comprenda que hay muchos niños que necesitan ayuda para entender el inglés, sobretodo en sus primeros años en este país.

También ha sido una manera de practicar su español, cuando debía hablar con los estudiantes más pequeños, que todavía no conocían mucho el inglés. “Tengo mucha satisfacción de poder decir que todos los niños que no sabían mucho inglés, han podido aprender un poco más con nuestra ayuda”, dijo este estudiante.

El dijo que el trabajo voluntario, es parte de un programa de las escuelas East Mecklenburg High School y Providence Day y los más constantes fueron cuatro estudiantes, los que han servido durante todo el año a un promedio de 15 niños y en verano a un promedio de 12. “En este programa de verano, los niños han tenido también mucho tiempo para realizar otras actividades y divertirse, lo que les ha gustado y los ha animado a estudiar más”, dijo Gould.

“Hablo español”
El dice que quiere seguir estudiando español porque dentro de la carrera que va a seguir, le va a ser de gran utilidad.

Para estar más familiarizado con la lengua de Cervantes, Gould viajó hace algunos meses a Cáldiz, España. Allá se quedó con una familia que no hablaba nada de inglés y tuvo que aprender a comunicarse y no lo hizo nada mal. “Me gustó mucho la ciudad y aunque al principio no fue fácil, luego fui aprendiendo poco a poco el idioma. Lo suficiente para comunicarme sobre lo más esencial”, dijo.

Después de esta experiencia, quiso afianzar sus conocimientos del idioma y empezó a tomar clases de teatro en español y gracias a ello pudo participar en la obra de teatro en español “Muerte en el Barrio”, del autor Alfonso Sastre, junto a sus compañeros de Providence Day.

Este joven estudiantes además fue muy responsable con sus estudios, terminando la escuela con 3.8 puntos de promedio.


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